¡Sorprendido!
El artista italiano Miguel Ángel era conocido por su temperamento exaltado y su técnica heterodoxa. Usaba obreros comunes y corrientes como modelos para sus santos, y lograba que quienes miraban sus cuadros se sintieran parte de la escena. La Cena en Emaús muestra a un posadero de pie entre Jesús y sus dos seguidores. Estos estaban sentados a la mesa cuando reconocieron que el Señor resucitado era quien estaba con ellos (Lucas 24:31). Uno de ellos va a ponerse de pie, mientras que la mano abierta del otro expresa su asombro.
Obituario de dos palabras
Antes de que Stig Kernell muriera, le dijo a la empresa fúnebre local que no quería un obituario tradicional. Este sueco, en cambio, indicó que solo publicaran una nota de dos palabras sobre su fallecimiento: «Estoy muerto». Entonces, cuando murió a los 92 años, eso fue lo que pusieron. La osadía y la sencillez de este aviso poco común captaron la atención de periódicos en todo el mundo. Con un giro extraño, la curiosidad internacional por el obituario de dos palabras de este hombre atrajo más atención sobre su muerte de lo que cabría esperar.
Mirar hacia arriba
Un artículo de una revista de tecnología quirúrgica afirma que inclinar la cabeza para mirar un teléfono celular equivale a colocar unos 27 kilogramos de peso en el cuello. Al considerar que millones de personas en todo el mundo pasan un promedio de dos a cuatro horas diarias leyendo y enviando mensajes de texto, el daño en el cuello y la columna vertebral se convierte en un problema de salud creciente.
El poder de la música de Dios
La novicia rebelde, o Sonrisas y lágrimas, una de las películas musicales más exitosas, se estrenó en 1965. Ganó muchos premios, incluidos cinco premios Óscar, porque captaba el corazón y las voces de personas en todo el mundo. Más de medio siglo después, siguen haciéndose presentaciones del filme donde la gente asiste vestida como su personaje favorito y acompaña con el canto.
Mirar hacia delante
Cuando el gran pintor holandés Rembrandt murió inesperadamente a los 63 años de edad, encontraron una pintura sin terminar en su atril. Se trata de la emoción de Simeón al sostener al bebé Jesús en el templo de Jerusalén, cuarenta días después de su nacimiento. Sin embargo, el fondo y los detalles quedaron inconclusos. Algunos expertos creen que Rembrandt sabía que se acercaba al fin de su vida y, como Simeón, estaba listo para que el Señor lo despidiera (Lucas 2:29).
Soledad y servicio
El comediante Fred Allen dijo: «Una celebridad es una persona que se esfuerza toda su vida para ser conocida, y luego, usa anteojos oscuros para evitar que la reconozcan». La fama trae la pérdida de la privacidad, junto con un implacable frenesí de atención.
Orar siempre y no desmayar
¿Estás atravesando uno de esos momentos en que, cada vez que intentas resolver un problema, encuentras una nueva dificultad? Por la noche, agradeces a Dios por su intervención; pero, al despertar, descubres que otra cosa salió mal y el problema sigue en pie.
Siguen las dudas
En 2014, una nave espacial estalló durante un vuelo de prueba. El copiloto murió, mientras que el piloto sobrevivió milagrosamente. Los investigadores determinaron lo que había sucedido, pero no encontraban la causa. El título de un artículo periodístico decía: «Siguen las dudas».
¡Agárrate fuerte!
Un amigo mío, vaquero, creció en un rancho en Texas y tiene muchos dichos interesantes. Uno de los que más me gusta es: «No se necesita mucha agua para hacer buen café». También, cuando alguien abarca más de lo que puede o tiene algún problema, exclama: «¡Agárrate fuerte!», con lo cual quiere decir: «¡Aguanta! ¡Ya llega la ayuda!».
Todos sus beneficios
Un problema recurrente en nuestra vida es que nos concentramos tanto en las necesidades del momento que nos olvidamos de lo que ya tenemos. Esto me vino a la mente cuando el coro de nuestra iglesia cantó un himno hermoso basado en el Salmo 103: «Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios» (v. 2). El Señor es quien nos perdona, sana, redime, provee, satisface y renueva (vv. 4-5). ¿Cómo podemos olvidar todo esto? Sin embargo, solemos hacerlo cuando la vida cotidiana desvía nuestra atención a las necesidades apremiantes, los fracasos constantes y las circunstancias que parecen fuera de control.